¿En qué nos puede servir un termopar tipo k?

Un termopar tipo k es un sensor muy sofisticado que se emplea como sistema de medición para la temperatura. Para funcionar, dispone de una sonda termopar tipo k interna con un mecanismo basado en 2 metales que se unen entre si mismos mediante un extremo. Cuando se detecta calor, o bien frío, se conseguirá un voltaje que indicará la variación que ha habido en la temperatura. Dependiendo del termopar que se necesite, podemos encontrar varias aleaciones en el mercado, por lo general, en forma de alambre.

El uso más común de un termopar de tipo K es medir la temperatura en diferentes intervalos, con la particularidad de que goza de una gran resistencia. Es raro utilizarlos en el hogar, pero si muy habitual en las diferentes industrias.

¿Qué usos tiene un termopar tipo K?

Cómo ya hemos comentado, este cable termopar tipo k está más bien orientado para un uso en la industria. Concretamente, se suelen usar en los siguientes sectores:

Sector sanitario: Para medir con precisión en el ámbito de la investigación médica.

Sector gastronómico: En este caso se utiliza para medir la temperatura de los alimentos (algo muy práctico en la “alta cocina”).

También se suele utilizar en diferentes ramas de la ciencia, en la reparación de vehículos…

Aunque el termopar tipo K es el más habitual, conviene tener en cuenta que existen diferentes tipos y que, dependiendo del uso que estemos pensando en darle, es posible que nos convengan más.

Diferencias entre el termopar tipo k en comparación con los otros tipos

La principal particularidad del termopar tipo K es que está pensado para trabajar en una temperatura que oscila entre 200-1370ºC. Aguantan muy bien la oxidación y el coste es más bien económico, por lo que es apto para todos los usos que hemos comentado anteriormente, así como otros variados.

También existe el termopar tipo E que, a diferencia del anterior, no es magnético y tiene una gran sensibilidad. Es por ello, por lo que están destinados a usarse en trabajos de baja temperatura (para el ámbito criogénico, por ejemplo).

El termopar tipo J tiene una temperatura de trabajo establecida de entre los -270ºC y los 1200ºC (es decir, un amplio abanico de temperaturas). Los expertos aseguran que este tipo de termopar es más recomendado para usar en reductoras, bien en ambientes dónde se quiere conseguir el vacío (cómo en envasados), o en espacios relacionados.

El termopar tipo T, por su parte, es muy útil para trabajar en entornos con temperaturas comprendidas entre los -200ºC y los 260ºC. Además, aguantan condiciones extremas de humedad, incluso ambientes reductores y/u oxidantes.

Por último, también tenemos el termopar tipo Y; es el más recomendable para hacer mediciones a elevadas temperaturas, mucho más que las anteriores. Al igual que el tipo anterior, tiene una gran resistencia a la oxidación que se produce cuando se trabaja con elevadas temperaturas.

Ahora ya sabes para lo que sirve un termopar tipo k y las diferencias con los otros tipos.